viernes, 31 de octubre de 2008

Premoniciones

Pido por favor que quien lea esto no suponga que soy del tipo que cree en lo paranormal. Creo aun que todo sucede como consecuencia de nuestras acciones, pero han ocurrido una serie de contingencias, recientes, que hicieron tambalear mi andamio de certezas y aun no puedo explicarlas.

Hace aproximadamente un mes, soñé que una vecina (doña Laura), fallecía de un ataque. A los pocos días de aquel sueño (no le preste atención a la cantidad exacta por que recién ahora hilvano acontecimientos), la pobre señora, efectivamente, falleció. Puede uno argumentar que era anciana, que estaba enferma, y que, hubiese soñado o no, seguramente su destino sería el mismo.
Aproximadamente a los 8 días de aquel episodio, soñé – en realidad no se si fue un sueño o un estado alternativo originado por la fiebre que tuve ese día – que algo no estaba bien con mi ojo derecho izquierdo, como podrá suponer el lector, algo de eso sucedió. Me entro algún tipo de residuo cuando cortaba el césped en casa (no, no tenia anteojos protectores… y si, hubo desidia mía). Antibióticos, antiinflamatorios, un parche que dada la situación actual sería apropiado, jaja…
No todas fueron malas noticias, cuatro o cinco días después, soñé que ganaba dinero o, al menos, que lo obtenía de alguna forma inesperada (la condensación en los sueños hace que sean todas las situaciones al mismo tiempo posibles) y, efectivamente, falleció una tía lejana, dejándome algunos bienes y algo de efectivo.
Así continuaron mis días. Asombrosamente en esos momentos estos episodios no me llamaban la atención, tampoco otros no menos curiosos (la gitana que se asusto al mirarme, mi imagen distorsionada en los espejos, mi ausencia de sombra, salir con los ojos vacíos en algunas fotografias, el perro de doña Laura que lloraba al verme, etc.).

Mi ultimó sueño consistió en verme a mi mismo en mi propia embarcación, navegando por el océano, en una tarde gris, atípica, distinta. El sol quemaba pero el aire era frío. En el mismo, no llegaba yo nunca a destino, navegaba, navegaba y navegaba sin alcanzar tierra firme jamás.
Tengo la necesidad de contar estos pormenores para que quien haya encontrado este escrito (la botella que lo contiene es bastante llamativa) este al tanto de mi situación, ya que mis instrumentos están fallando y el océano tiene un color que nunca había visto antes. Por favor que quien lea esto no suponga que soy del tipo que cree en lo paranormal.

Atte. Vicente Vergara
29/02/1972

martes, 28 de octubre de 2008

El Arrepentido

Me dijo que decidió cambiar, que se asqueo de si mismo, de lo que era, de cómo vivió, se canso de caminar borrando sus propias huellas, de no dormir tranquilo, del olor a sangre fresca en sus manos.
Durante mucho tiempo había matado, mutilado, violado, torturado y otras cosas que no me animo a escribir.
Probablemente haya sido el asesinato del mendigo, sin más motivo que el de divertirse o el experimento para verificar si los cachorros pueden reptar, lo que termino virando sus deseos. Me dijo que se arrepintió de sus pecados, que quería vivir distinto a partir de ahora, que le ayudara, que no le contara yo a nadie lo que había leído, por casualidad, en su diario sino que le orientara a vivir de otra forma. Estoy esperando su visita en este momento, cumplí mi parte de no contarle a nadie, espero que el venga.

lunes, 27 de octubre de 2008

El Viajante

Repasó todo mentalmente mientras observaba, lentamente, el departamento sin fijar la mirada en nada. Esta vez iba a ser distinto, si esta vez llegaba a destino, iba a pasar mucho tiempo allí. Quería dejar todo preparado para que no hubiese sorpresas después.
- Impuestos al día, mascota en custodia, impecablemente vestido, uñas cortas, cabello corto, papeles importantes en la mesa –Repetía en voz baja, como si alguien lo auditase- .
Si todo salía bien, probablemente conocería por fin a su abuelo, entre otros. Cuantas preguntas quería hacerle! . El idioma no iba a ser problema, seguramente.


Miró el reloj, faltaban 5 horas para que llegara la señora que ayudaba con la limpieza. Ella se encargaría inicialmente de las cartas y haría los llamados telefónicos pertinentes.
Todo había sido meticulosamente planeado, aun así, estaba ansioso.

En fin, nadie podría reprochárselo, uno no decide morir todos los días...